domingo, 11 de noviembre de 2012

ECAU- EVALUACIÓN CALIDAD ACREDITACIÓN UNIVERSITARIA


La Unesco en la reunión mundial sobre la Educación Superior del siglo XXI, realizada en París en 1998, se planteó que en los albores del nuevo siglo, se observa una demanda de educación superior sin precedentes acompañada de una gran diversificación de la misma, y una mayor toma de conciencia de la importancia fundamental que este tipo de educación reviste para el desarrollo sociocultural y económico y para la construcción de cara al cual las nuevas generaciones deberán estar preparadas con nuevas competencias y nuevos conocimientos e ideales. La educación superior comprende todo tipo de estudios, de formación para la investigación  en el nivel postsecundario, impartidos por una universidad u otro establecimiento de enseñanza que estén acreditados por las autoridades competentes del estado como centros de enseñanza superior.
La universidad ecuatoriana se ha venido preparando para encarar estas dificultades y buscar una mejor calidad de la educación basada en la pertinencia con la sociedad.
El estado ecuatoriano para enfrentar estos nuevos retos, expidió la Ley Orgánica de Educación Superior (LOES) que norma y regula el desempeño de las instituciones de educación superior, donde se establece la obligatoriedad de que toda la academia universitaria debe someterse a procesos de evaluación y acreditación en su parte administrativa como académica, y, en el caso de no aprobar estos procesos, quedan fuera del sistema de educación superior.
Para llevar a cabo estos procesos, se creó el Consejo de Evaluación y Acreditación y Aseguramiento de la Calidad (CEAACES), que utilizará un modelo que esté en concordancia con los principios de calidad y pertinencia que se establecen en la LOES.
Cabe destacar que la creación del CEAACES, lo contempla la Constitución en su Art. 353, numeral 2, y todo el marco legal de este organismo se basa en lo que manifiesta la LOES en sus art. 94, 95, 96 y 100. En ellos hace referencia a la evaluación de la calidad, a la acreditación, al aseguramiento de la calidad y a la evaluación externa.
El objetivo de estos procesos de evaluación con fines de acreditación, que llevará a cabo el CEAACES es promover y estimular el mejoramiento continuo y determinar si una institución de educación superior posee calidad suficiente y cumpla con los fines de la educación superior.
El proceso de acreditación debe concebirse como un mecanismo  mediante el cual, las instituciones de educación garanticen a sus usuarios pertinencia y calidad de los servicios que ofrecen, además que se ganen la confianza y respeto de la comunidad.
El modelo de evaluación y acreditación que utilizará el CEAACES, está basado en los principios de la educación superior, tales como: Autonomía responsable, el cogobierno, la igualdad de oportunidades, de pertinencia, de calidad y de integralidad. Estos principios permitieron estructurar un modelo académico, estructurado basado en seis dimensiones o ejes que son: Academia universitaria, estudiantes y su entorno de aprendizaje, investigación, vinculación con la colectividad, organización y gestión interna de las instituciones e infraestructura.
El  modelo de evaluación de carreras permite evaluar Los resultados o logros del aprendizaje que describen el aprendizaje en términos de comportamientos, conocimientos y actitudes en niveles de cumplimiento  específicos, es decir,  lo que el alumno será capaz de conocer, comprender y de hacer al término de un proceso de aprendizaje.

Los resultados o logros del aprendizaje enuncian de manera detallada los conocimientos que los estudiantes deben tener, la capacidad de aplicarlos y el comportamiento y actitudes que deben practicar, al aprobar un nivel, o al momento de su graduación.
 Los resultados de aprendizaje deben ser observables, cuantificables y evaluables; es aquí donde mi investigación cuya temática es: “Evaluación y certificación de las competencias profesionales del ingeniero en sistemas de la universidad laica Eloy Alfaro de Manabí”, adquiere una pertinencia con el proceso de evaluación y acreditación, ya que se vincula con un criterio denominado logros de aprendizaje, donde se evaluarán si los estudiantes adquirido un aprendizaje, esto quiere decir que, si han alcanzado  un nivel de competencia al concluir cada uno de los niveles con que cuenta la carrera de Ingeniería en Sistemas.

El criterio logros de aprendizaje tiene una estrecha relación con otro criterio denominado currículo, donde se planifican los cursos, actividades, prácticas internas y externas y otros elementos que permitan que al término de la carrera logre el perfil de egreso y los resultados o logros del aprendizaje de la carrera.
 El modelo de evaluación, al criterio logros de aprendizaje le asigna una alta ponderación a los resultados o logros del aprendizaje impulsa a que las instituciones de educación superior la enseñanza sea centrada en el estudiante y en lo que éste aprende, separándose de cierta concepción centrada exclusivamente en la enseñanza. Esto implica que todos los componentes del proceso de formación del estudiante estén diseñados y orientados en función del perfil de egreso, involucrando directamente al docente en el proceso de evaluación
 La propuesta de evaluación y certificación de competencias que diseñaré para la carrera de ingeniería en Sistemas, está dirigida a un componente de la planificación meso curricular de la carrera denominado proyecto integrador; el que reúne varias competencias que los estudiantes al final de un semestre, deben evidenciar que han desarrollado varias competencias y poder certificar el  nivel correspondiente.
 El criterio logros de aprendizaje evaluará  dos tipos de logros: Los específicos que son los propios de la carrera y los generales que son aquellos resultados o logros del aprendizaje que deben desarrollar los estudiantes producto de su educación y formación a lo largo de la carrera.
 La misma orientación tendrá la propuesta de mi trabajo de investigación, ya que se evaluarán las competencias específicas y las genéricas de cada nivel para su respectiva certificación.

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DISEÑO TEORICO


La sociedad del conocimiento en la que todos estamos inmersos, se desarrolla en un escenario caracterizado por: globalización, megatendencias mundiales, acelerados cambios tecnológicos e informáticos, nuevos espacios de desarrollo laboral, escenarios de riesgos y oportunidades, desarrollo científico - tecnológico - social, auge del individuo, entre otros; lo cual exige modificar las estrategias que permitan encontrar el equilibrio entre los acelerados avances económico, técnico y tecnológico, y el desarrollo humano sostenible.
Las organizaciones inteligentes, promueven el desarrollo del talento humano como principal estrategia para lograr el suyo propio y por tanto la capacidad de aprender, es un factor cada vez más importante.
Por su parte, las instituciones educativas se preparan para responder con dinamismo, rapidez, excelencia y efectividad a estas demandas, que constituyen verdaderos retos para la educación superior y exige a sus actores asumir responsabilidades orientadas a lograr una formación de “calidad” y a lo largo de toda la vida, es decir una educación que “capacite” al ser humano para aprovechar al máximo las oportunidades que le ofrece la sociedad en donde va a desarrollar su vida y ejercicio profesional.
Es así que la educación superior ha sido motivo de grandes encuentros como la Conferencia Mundial de 1998 que constituyó un momento clave para la comunidad académica mundial. Evento que planteó múltiples desafíos entre estos, la elevación de la calidad, pertinencia, equidad, mayor vinculación con la colectividad y énfasis en la investigación aplicada.
En esta última década, el Ecuador se ha involucrado activamente en la discusión a nivel regional y mundial, promoviendo la participación de las instituciones de educación superior en varios encuentros, como: El Primer Encuentro de Universidades del Convenio Andrés Bello por la Integración, previo a la Conferencia Mundial 2009, realizado en Quito – Ecuador; La Conferencia Regional de la Educación Superior, en EL 2008 Cartagena – Colombia; La VII Cumbre de Rectores de Universidades Estatales de América Latina y el Caribe, 2008 “Un punto de encuentro en el camino entre Cartagena y París”, en Jujuy – Argentina; El Encuentro Regional post Cartagena, pre París, en Galápagos – Ecuador; La Segunda Conferencia Mundial de la Educación Superior, París 2009. Estos eventos han sido espacios de reflexión, diálogo y debate, dirigidos hacia la creación de escenarios de integración regional y mundial de la educación superior, creación y fortalecimiento de redes, internacionalización, impulso al desarrollo de publicaciones académicas y su difusión proactiva.
En este contexto, la formación basada en competencias se posiciona rápidamente dentro de los sistemas educativos iberoamericanos, básicamente por tres macro procesos con los cuales está vinculada: la sociedad del conocimiento, el movimiento de la calidad de la educación y el desarrollo del talento humano.
El movimiento de la calidad de la educación, se consolidó formalmente a partir de la quinta cumbre Ibero americana de Jefes de Estado y de Gobierno, en donde se consideró que una de las principales causas del atraso en los países es la baja calidad de los sistemas educativos, por lo que el nuevo rol de la educación en el desarrollo socioeconómico debe ser asumido con mucha responsabilidad. En consecuencia, el enfoque de la formación basada en competencias se vincula directamente con el ser humano dinamizador del desarrollo y la responsabilidad de la formación se traslada de las instituciones a las personas.
En el Ecuador se observa el interés por reorganizar el sistema educativo orientado a formar en todas sus dimensiones al ser humano, proporcionándole las herramientas básicas que posibiliten su inserción profesional y movilidad social.
En el ámbito de la educación técnica se plantea el Proyecto de Reforzamiento de la Educación Técnica basado en la formación de competencias profesionales, logrando desarrollar una educación para el trabajo.
Algunas instituciones de educación superior consideran oportuno y conveniente conciliar sus propios estudios con las experiencias europeas, adaptando a nuestra realidad la metodología del Proyecto Alfa Tuning, a la cual se han adherido algunas universidades, en el marco de una coordinación regional sobre la materia, con universidades de 18 países latinoamericanos.
Tuning  es una metodología internacionalmente reconocida, una herramienta construida por las universidades para las universidades, en un espacio de reflexión conjunta que facilita la definición del horizonte académico.
En América Latina se inicia formalmente en octubre de 2004, con 62 universidades latinoamericanas debatiendo en 4 grupos de trabajo: Administración de Empresas, Educación, Historia y Matemáticas.
En un segundo momento se incorporaron 120 nuevas universidades en 8 áreas del conocimiento: Arquitectura, Derecho, Enfermería, Física, Geología, Ingeniería, Medicina y Química. Finalmente son 182 universidades de 19 países de América Latina:  Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela y República Dominicana.
Para la fase tres del proyecto que inicia en el 2009, se incorporan cuatro áreas más: Agronomía, Sistemas, Relaciones Internacionales y Sicología.
Además de las universidades el proyecto Tuning – América Latina, tiene un segundo actor relevante, los Centros Nacionales Tuning (CNT), que representan a cada país y acompañan a las universidades en este camino. Su responsabilidad es ser el interlocutor de su sistema dentro del proyecto. En el Ecuador el CNT pertenece a la Secretaría Nacional de Educación Superior (SENECYT), quien coordina las actividades derivadas de este proceso.
Tuning América Latina 2011, tiene 4 grandes líneas desarrollo de la educación superior:
1.    Competencias, en la cual se han desarrollan puntos de referencia consensuados que sientan bases para la garantía de la calidad y contribuyen con los procesos de evaluación nacional e internacional;
2.    Enfoques de enseñanza, aprendizaje y evaluación de competencias (E-A-E);
3.    Créditos académicos, en esta línea se inicia una reflexión sobre el impacto y la relación de este sistema de competencias con el trabajo del estudiante y su conexión con el tiempo resultante medido en créditos académicos; y,
4.    Calidad de los programas, el proyecto destaca que la calidad es parte integrante del diseño del currículo basado en competencias, lo que resulta fundamental para articular las tres líneas expuestas anteriormente.
En los últimos años, las universidades del Ecuador, han incursionado de manera obligatoria en el enfoque de formación basada en competencias, ya que así lo exigen la ley orgánica de Educación superior (LOES, 2010) y el reglamento de régimen académico de educación superior.

El modelo curricular por competencias que ha asumido la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, está inspirado en lo que establece la Constitución, el Reglamento de Régimen Académico, la Ley Orgánica de Educación Superior, (LOES, 2010) y el Estatuto 2011 vigente de la universidad. Este modelo persigue una formación integral del ser humano, profesionales con valores éticos, comprometidos y respetuosos de la naturaleza, y, sobre todo orientados hacia la búsqueda libre y creativa del conocimiento.
De esta manera, el Sistema Educativo Ecuatoriano se encuentra enfrentando el reto de la educación por competencias, a fin de formar el nuevo tipo de ciudadano, académico y profesional que requiere el país. Lo importante es que en cada una de las instituciones de educación superior se analicen las diferentes metodologías que se proponen y que desarrollen una adaptada a la realidad, no sólo del país, sino, de la suya propia. Estas instituciones deben lograr un acuerdo en las competencias de salida de los profesionales que el país requiere.
La universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, desde el curso lectivo 2007-2008 puso en vigencia el diseño curricular basado en competencias, complementado con el sistema de créditos. A esta propuesta inicialmente se acogieron el 50% de las carreras y paulatinamente se han ido incorporando las demás.
Una decisión importante que garantiza un mejoramiento académico que permitirá logros más efectivos y pertinentes en la formación profesional de los estudiantes de esta universidad.
Todo proceso debe ser evaluado, ya que permitirá identificar y evidenciar los saberes profesionales, el desarrollo de capacidades y habilidades que los estudiantes antes, durante y al finalizar un proceso educativo; de tal forma que permita establecer las fortalezas y debilidades del proceso enseñanza aprendizaje.
La Facultad de Ciencias Informáticas ha asumido este nuevo desafío académico, pero se requiere de poner en práctica una cultura de autoevaluación y certificación de su quehacer educativo, que le permita revisar su currículo de estudios y su adaptación a los imperativos de la época y la sociedad.

Al desarrollar un análisis integral de tales insuficiencias y sus causales, se puede revelar que existe una contradicción externa entre las exigencias de un profesional competente en la carrera de Ingeniería en Sistemas, y el sistema de evaluación incoherente utilizado por los docentes de la carrera que no permite constatar el nivel de desarrollo de la competencias profesionales.

En relación a los argumentos indicados, se identifica como problema de la investigación, ¿Cómo favorecer el desempeño profesional de los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí?

Se delimitó como objeto de investigación, el proceso de formación por competencias profesionales en la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. 

Se ha perseguido como objetivo de la investigación, la elaboración de una estrategia de evaluación y certificación, sustentada en un modelo que favorezca el desempeño profesional de los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

Se define como campo de investigación, el proceso de evaluación y certificación de las competencias profesionales de los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí

En relación al problema y el objetivo de la investigación, se propone la siguiente hipótesis:
La aplicación de una estrategia para la evaluación y certificación, sustentada en un modelo que toma como relación esencial los niveles de desarrollo de las competencias y las evidencias de desempeño, deberá mejorar el desempeño profesional de los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

Asociada a la hipótesis planteada, se determina como variable dependiente, el desempeño profesional de los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Como variable independiente la estrategia para la evaluación y certificación del desempeño profesional de los estudiantes.

Para cumplir con el objetivo propuesto se plantea las siguientes tareas:

1.    Fundamentar el proceso de formación del estudiante de la carrera de Ingeniería en Sistemas desde una perspectiva basada en competencias. (competencias, evaluación, certificación)
2.    Caracterizar el proceso de formación por competencias de la carrera de Ingeniería en Sistemas.(  creación carrera)
3.    Diagnosticar el estado actual del desempeño profesional del estudiante de la carrera de Ingeniería en Sistemas.
4.    Elaborar el modelo de evaluación y certificación de las competencias profesionales del estudiante de la carrera de Ingeniería en Sistemas.
5.    Elaborar  la estrategia de evaluación y certificación de las competencias profesionales en los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.
6.    Valorar la efectividad de la estrategia de evaluación  y certificación de las competencias profesionales en la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

Para el desarrollo del proceso de investigación se utilizaron como métodos los siguientes:
De nivel teórico:
Histórico lógico.- Para la caracterización del proceso de formación profesional de la carrera de Ingeniería en Sistemas, delimitando sus rasgos esenciales.
Análisis y síntesis.- Para la interpretación de los diversos modelos de evaluación y certificación de competencias para el proceso de formación profesional en la carrera de Ingeniería en Sistemas.
Hipotético deductivo.- Para validar la estrategia sustentada en un modelo de evaluación  y certificación de competencias profesionales en la carrera de Ingeniería en Sistemas.
Modelación.- Para la concepción y elaboración del modelo evaluación y certificación de las competencias profesionales del estudiante de la carrera de Ingeniería en Sistemas.
Sistémico estructural funcional.- Para la explicación y argumentación de las relaciones que se expresan en el modelo de evaluación y certificación por competencias profesionales.

De nivel empírico:
Revisión de documentos.- Para la caracterización del proceso de formación por competencias.
Entrevistas.- A directivos y docentes de la Facultad de Ciencias Informáticas para determinar mecanismos de evaluación y certificación de las competencias.
Encuestas.- A estudiantes de los diferentes niveles de la carrera de Ingeniería en Sistemas para diagnosticar el desempeño de los estudiantes.
Prueba pedagógica.- Para evaluar el desempeño profesional de los estudiantes de los diferentes niveles antes y después de aplicada la estrategia.

APORTE TEÓRICO

Modelo para la evaluación  y certificación de las competencias profesionales de la carrera de ingeniería en sistemas de la universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí.

APORTE PRÁCTICO

Estrategia para la evaluación y certificación de las competencias profesionales.



ESTRUCTURA CAPÍTULOS

CAPITULO  1
PRESUPUESTOS TEÓRICOS SOBRE LA FORMACIÓN DE COMPETENCIAS

1.1.  La formación de profesionales basado en competencias en la carrera de Ingeniería en Sistemas.
1.2.  Caracterización de la formación del profesional de Ingeniería en Sistemas desde una perspectiva de competencias. (evolución carrera)
1.3.  La evaluación y certificación de competencias profesionales  de la carrera de Ingeniería en Sistemas.

CAPITULO  2
PROCESO DE EVALUACIÓN Y CERTIFICACIÓN
2.1.   Diagnóstico del desempeño profesional de  los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sistemas.
2.2.  Modelo para la evaluación y certificación de las competencias profesionales de la carrera de Ingeniería en sistemas.
2.3.  Estrategia para la evaluación y certificación  de competencias profesionales de los estudiantes de la carrera de Ingeniería en Sistemas.

CAPITULO  3
RESULTADOS DEL PROCESO DE EVALUACIÓN Y CERTIFICACIÓN
3.1.   Análisis de los resultados de la aplicación de la estrategia en el proceso de evaluación y certificación de las competencias profesionales.

POBLACIÓN.
Estudiantes de la Facultad de Ciencias Informáticas

MUESTRA.
10 % de estudiantes de cada uno de los niveles de la carrera de Ingeniería en Sistemas de fa Facultad de Ciencias Informáticas.

Bibliografia



El Primer Encuentro de Universidades del Convenio Andrés Bello por la Integración, previo a la Conferencia Mundial 2009, realizado en Quito – Ecuador; La Conferencia Regional de la Educación Superior, en EL 2008 Cartagena – Colombia; La VII Cumbre de Rectores de Universidades Estatales de América Latina y el Caribe, 2008 “Un punto de encuentro en el camino entre Cartagena y París”, en Jujuy – Argentina; El Encuentro Regional post Cartagena, pre París, en Galápagos – Ecuador; La Segunda Conferencia Mundial de la Educación Superior, París 2009

CAPITULO  1

PRESUPUESTOS TEÓRICOS SOBRE LA FORMACIÓN DE COMPETENCIAS 

1.1. La formación de profesionales basado en competencias en la carrera de Ingeniería en Sistemas. 

1.2. Caracterización de la formación del profesional de Ingeniería en Sistemas desde una perspectiva de competencias. 

1.3. La evaluación y acreditación de competencias profesionales de la carrera de Ingeniería en Sistemas. 

Este capítulo recoge todos los presupuestos teóricos acerca de la formación de profesionales basado en competencias. Se dan definiciones de competencia, de formación basada en competencias de autores, organismos e instituciones nacionales e internacionales. Luego se enfatiza en la formación del profesional del ingeniero en sistemas desde una perspectiva de competencias, para finalizar destacando la evaluación y acreditación de las competencias profesionales del ingeniero en sistemas. 

1.1. La formación de profesionales basado en competencias en la carrera de Ingeniería en Sistemas. 

La educación ha cumplido siempre, a lo largo de la historia, la función de preparar a las personas para el ejercicio de roles adultos, particularmente para su desempeño en el mercado laboral. Incluso, se sostiene hoy con frecuencia que la globalización ha acentuado perversamente ese cometido imprimiendo a la educación un sentido empresarial, utilitario, de mero adiestramiento de la fuerza laboral [1]. 

La educación tiene la misión de permitir a todos sin excepción hacer fructificar todos sus talentos y todas sus capacidades de creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse de sí mismo y realizar su proyecto personal [2]. 

A nivel mundial, la preocupación por el rol que tiene la educación en el desarrollo y construcción del futuro, es planteada por las Naciones participantes durante la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, realizada entre el 5 y 9 de octubre de 1998 en la Sede de la UNESCO en París, donde se aprueba la Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción. Se estableció que en un contexto económico caracterizado por los cambios y la aparición de nuevos modelos de producción basados en el saber y sus aplicaciones, así como en el tratamiento de la información, deben reforzarse y renovarse los vínculos entre enseñanza superior, el mundo del trabajo y otros sectores de la sociedad, para lo cual trazó los siguientes lineamientos: 

· Combinar estudio y trabajo. 

· Intercambiar personal entre el mundo laboral y las instituciones de educación Superior. 

· Revisar los planes de estudio para adaptarlos mejor a las prácticas profesionales. 

· Crear y evaluar conjuntamente modalidades de aprendizaje, programas de transición, de evaluación y reconocimiento de los saberes previamente adquiridos por los estudiantes. 

· Integrar la teoría y la formación en el trabajo. 

El año 1996, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre educación, a través de un informe señaló que la evolución del conocimiento y la transformación de las empresas estaban volviendo obsoleto el contenido que se transmitía en los centros académicos. A partir de esto, la Unión Europea comienza a adoptar medidas para la reforma de la estructura y organización de las enseñanzas universitarias, a través de la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). 

La construcción del EEES es un proceso que se inicia con la Declaración de La Soborna (en 1998) y se amplía con la Declaración de Bolonia (en 1999) [3] muestra los principales lineamientos que ministros europeos de educación impulsaron en los Estados miembros de la Unión Europea. 

A consecuencia de esto, la Unión Europea comienza a revisar y actualizar sus procesos formativos en la educación superior. De esta manera, se inicia el año 2001 el proyecto Tuning. 

El proyecto Tuning se desarrolla como iniciativa del Proceso de Bolonia de armonización del currículo como un modelo de implementación. Su aporte se valida en la convergencia de la creación de un Espacio Común Europeo de Educación Superior hacia el año 2010. Su misión consiste en entregar un marco de medidas oportunas, destinadas a concretar el mejoramiento de la calidad del profesional a través del conocimiento de sus competencias, desarrollando un sistema de normalización y acreditación de movilidad profesional. 

Los objetivos del proyecto Tuning son tan diversos como integradores, prestando especial atención en la calidad de los programas de estudios, tanto comparables como compatibles, y distinguiendo la educación de modo estructural y de fondo, transparentando el nivel académico que promueve la confianza entre las instituciones. 

El cuadro de trabajo general que engloba este proyecto se puede resumir en los siguientes puntos: 

· El desarrollo económico y social en el momento actual. 

· La revolución informática. 

· La nueva concepción del perfil profesional. 

· El centro del proceso de enseñanza - aprendizaje deja de ser el profesor y pasa a ser el estudiante. 

· Uniformidad de carreras, programas de estudio y currículos entre universidades. 

En América Latina el espacio de educación superior se puede entender como una declaración de intenciones, ya que en Europa ocurre luego de una larga historia de integración. 

La diferencia fundamental en el proceso de integración que ocurre en Europa respecto a América Latina, reside en la relativa homogeneidad de los sistemas universitarios europeos que, en su mayoría, están constituidos por universidades públicas con un financiamiento fiscal adecuado a las necesidades de su desarrollo y con aportes considerables de la Unión Europea y los ministerios de educación para apoyar el proceso de integración universitaria [5]. 

Bajo la creación de latinoamericanos, surge en Europa el año 2004 el Proyecto Tuning AL, el cual llega a registrar un número similar de actividades de carreras y universidades que el Proyecto Tuning para el año 2005. 

Representantes de 18 países participantes, agrupados en los Centros Nacionales Tuning aportan, tras resultado de encuestas, las características más importantes de los sistemas de educación superior de sus naciones: 

· Crecimiento y diversificación notoria en el número de alumnos que acceden a la educación superior. 

· Acelerado crecimiento de la enseñanza tanto pública como privada. 

· Porcentaje de docentes a nivel de doctorado es bajo. 

· Diferencia de organización de periodos académicos, criterios de admisión y procesos de graduación. 

· Diferenciación de escala de calificaciones. 

· Organismos oficiales de evaluación y acreditación no uniformes. 

· Proliferación de la oferta de programas de educación superior con modalidades no presenciales. 

· Internacionalización y vigencia de alianzas y redes globales. 

· Tendencia a la organización de espacio de integración entre países. 

· Escasa vinculación entre la investigación con las necesidades reales del entorno y escaso aporte del sector privado a la investigación. 

De esta manera “las universidades latinoamericanas han visto en el proyecto Tuning un instrumento sencillo para construir juntos y afrontar el desafío del mejoramiento de la calidad de los procesos académicos de enseñanza aprendizaje en la educación superior, sin que esto signifique espacios autonómicos o lesionar el respeto a la diversidad de cada región o cultura académica” [6]. 

Las universidades latinoamericanas, siguiendo los lineamientos del proyecto Tuning, tratan de cumplir con el desafío, poniendo a consideración de la sociedad, procesos de enseñanza aprendizaje con una formación profesional pertinente y de calidad. 

La palabra profesión proviene del latín professio-onis, que significa acción y efecto de profesar. Así entendido, se podría identificar a un profesional como quien profesa, quien ejerce un saber o una habilidad, como también, quien cree o confiesa públicamente una creencia. En el sentido actual, el concepto, no va más allá de la época preindustrial, siendo producto de la industrialización y de la división del trabajo. “En términos generales, se ha definido la profesión como una ocupación que monopoliza una serie de actividades particulares sobre la base de un gran acervo de conocimiento abstracto, que permite a quien lo desempeña una considerable libertad de acción y que tiene importantes consecuencias sociales” [7]. 

La UNESCO en 1989, definió a la formación profesional como: “Todas las formas y niveles del proceso educativo que incluyen además del conocimiento general, el estudio de las tecnologías y de las ciencias relacionadas, la adquisición de habilidades prácticas, de competencias, actitudes y comprensiones relacionadas con las ocupaciones en los diferentes sectores de la vida social” 

La formación profesional se puede identificar como el proceso educativo que tiene lugar en las instituciones de educación superior, orientada a que los alumnos obtengan conocimientos, habilidades, actitudes, valores culturales y éticos, contenidos en un perfil profesional y que corresponda a los requerimientos para el ejercicio de una determinada profesión [7]. 

La formación profesional ya no se concibe como una etapa acotada y previa a la vida activa, sino como parte de un proceso permanente de formación a lo largo de la vida de las personas [8]. 

Pedro Horruitiner Silva, director de formación de profesionales del Ministerio de Educación Superior de Cuba, en su libro La universidad cubana: el modelo de formación, manifiesta que la formación no sólo es brindar conocimientos para el desempeño profesional, sino que hay que considerar otras dimensiones esenciales, que permitirán formar y preparar un profesional con un desempeño exitoso. Estas dimensiones son: la instructiva, la desarrolladora y la educativa, que tienen un nexo indisoluble, es decir que mantienen una estrecha unidad entre la educación y la instrucción, y, entre la vinculación del estudio con el trabajo. 

¨La formación profesional es el proceso por el cual una persona debe llegar a una síntesis entre lo que puede hacer: capacidades y competencias, lo que quiere hacer: intereses y deseo, y lo que debe hacer: exigencias del trabajo acordes a las posibilidades actuales y reales del mundo del mercado laboral de su comunidad¨ 

El concepto de Competencias es planteado por diversos autores como un término de naturaleza polisémica y cambiante., La utilización de este término se inicia en los años sesenta con los estudios de Noam Chomsky y su cita acerca de la competencia Lingüística como una idealización de las capacidades innatas que posee un individuo para el aprendizaje del lenguaje. 

Las primeras definiciones de Competencia relacionaban la capacidad de las personas en el desempeño de las actividades o funciones de su puesto de trabajo. Esto dio lugar al enfoque de Competencias centrado en la tarea. Luego, se prestó atención a los rasgos y características del profesional excelente, es decir aquel profesional que se diferenciaba de aquel que cumplía su tarea con el que destacaba en dicho logro. 

Este dio lugar al enfoque de Competencias centrado en el perfil, donde se presta atención a la flexibilidad, capacidad de aprendizaje y superación. 

“Finalmente se ha llegado a conceptualizar un enfoque de competencia de naturaleza holística y compleja, cuyas conceptualizaciones intentan recoger y abordar tanto los elementos de tarea, de excelencia profesional como de desarrollo y adaptación al entorno complejo y global en que se desarrolla la actividad profesional” [10]. 

Este enfoque combina los dos enfoques anteriormente descritos. Plantea tanto las tareas a un puesto de trabajo como los atributos personales que permiten un desarrollo eficiente de un ejercicio. También es llamado enfoque integrado y relacional, ya que considera combinaciones complejas de atributos como conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores. Dependiendo de una determinada situación, la actuación inteligente permitirá implicar unos u otros atributos para la solución más idónea de una necesidad. 

El concepto de competencia es diverso, según el ángulo del cual se mire o el énfasis que se le otorgue a uno u otro elemento, pero el más generalizado y aceptado es el de “saber hacer en un contexto” [11]. 

Por competencias se entiende el conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que se integran a las características personales como capacidades, rasgos, motivos, valores y experiencias personales. Otra forma de entender las competencias es movilizando el conjunto de saberes: el saber (disponer de un conjunto de conocimientos para realizar una tarea), el saber hacer (poseer habilidades para aplicar y utilizar los conocimientos), y el saber estar o saber ser (referido a las actitudes y valores). 

Alicia de Alba define a la competencia como los conocimientos, destrezas y aptitudes necesarias para ejercer una profesión, que puede resolver los problemas de forma autónoma, flexible y que está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo. (Alicia de Alba), 1981). 

La UNESCO la define en (1996) como: Una competencia es el conjunto de comportamientos socioafectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un desempeño, una función, una actividad o una tarea. 

La formación basada en competencias es una nueva orientación educativa que pretende dar respuesta a la sociedad del conocimiento. El concepto de competencia, tal y como se entiende en la educación, resulta de las nuevas teorías de cognición y básicamente significa SABERES DE EJECUCIÓN. 

La UNESCO (1998) expresa en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, que es necesario propiciar el aprendizaje permanente y la construcción de competencias adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de la sociedad. 

Asimismo, ha señalado que las principales tareas de la educación superior han estado y seguirán ligadas a cuatro de sus funciones principales: 

• Una generación con nuevos conocimientos (las funciones de la investigación) 

• El entrenamiento de personas altamente calificadas (la función de la Educación) 

• Proporcionar servicios a la sociedad (la función social) 

• La función ética, que implica la crítica social. 

La formación basada en competencias, lejos de ser una educación atomizada, de corte conductual y fragmentada, tiene ventajas que inciden significativamente en diferentes áreas del proceso educativo, abriendo perspectivas más dinámicas, integrales y críticas. 

La formación basada en competencias se centra en la necesidad, estilos de aprendizaje y potencialidades individuales para que el alumno llegue a manejar con maestría las destrezas y habilidades señaladas desde el campo laboral. 

En otras palabras, una competencia en la educación, es un conjunto de comportamientos sociales, afectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente una profesión. 

Así las competencias se acercan a la idea de aprendizaje total, en la que se lleva a cabo un triple reconocimiento: 

• Reconocer el valor de lo que se construye. 

• Reconocer los procesos a través de los cuales se ha realizado tal construcción (metacognición). 

• Reconocerse como la persona que ha construido. 

La elaboración de competencias no puede realizarse de manera aislada, sino que tiene que hacerse a partir de una educación flexible y permanente, desde una teoría explícita de la cognición, dentro de un marco conceptual, en un contexto cultural, social, político y económico. 

La formación basada en competencias se refiere, en primer lugar, a una experiencia práctica y a un comportamiento que necesariamente se enlaza a los conocimientos para lograr sus fines. Deja de existir la división entre teoría y práctica porque de esta manera la teoría depende de la práctica, implica la exigencia de analizar y resolver problemas y de encontrar alternativas frente a las situaciones que plantean dichos problemas, la capacidad de trabajar en equipos multidisciplinarios y la facultad de aprender a aprender y adaptarse. 

Dentro de las teorías que intentan explicar los modos de aprendizaje, en la ingeniería destaca el socio constructivismo desarrollado por Lev Vygotsky. 

El Socio constructivismo pone un gran énfasis en el rol activo del maestro mientras que las habilidades mentales de los estudiantes se desarrollan naturalmente a través de varias rutas de descubrimientos. 

El socio constructivismo se basa en los principios Vygotskianos: 

· El aprendizaje y el desarrollo es una actividad social y colaborativa que no puede ser enseñada a nadie. Depende del estudiante construir su propia comprensión en su propia mente. 

· La Zona de Desarrollo Próximo puede ser usado para diseñar situaciones apropiadas durante las cuales el estudiante podrá ser provisto del apoyo apropiado para el aprendizaje óptimo. 

· Cuando es provisto por las situaciones apropiadas, uno debe tomar en consideración que el aprendizaje debería tomar lugar en contextos significativos, preferiblemente el contexto en el cual el conocimiento va a ser aplicado. 

Vygotsky, explica como las personas a través de la interacción social pueden obtener un desarrollo intelectual, la sociedad es un punto importante en el aprendizaje del ser humano ya que somos seres sociables y comunicativos durante nuestro desarrollo; describiendo el desarrollo como el modo de internalizar elementos culturales como el lenguaje, propio del ser humano que no pertenece a una sola persona sino a la comunidad o sociedad a la cual pertenecemos. Por lo tanto la cultura practicada por nuestra sociedad pasa a nosotros mediante el lenguaje. 

La carrera de Ingeniería en Sistemas debe garantizar una formación en sus estudiantes que los prepare para asumir los retos dinámicos que está trazando la sociedad ecuatoriana y el mundo, a favor de lograr una inserción y adaptación en diversos contextos laborales, sociales y económicos, donde generen soluciones y alternativas eficientes, para el desarrollo del ser humano, con el uso los sistemas informáticos para realizar su trabajo. 

Es imprescindible el fomento del aprendizaje de conocimientos, habilidades, capacidades, valores y cualidades, que deben ser integrados y movilizados en su desempeño, al cumplir con funciones y actividades relacionadas con los procesos básicos de la profesión. 

Esto hace necesario que se asuma un proceso de formación integrador, teniendo como base el enfoque de competencia profesional, desde una perspectiva de desarrollo humano con significación profesional. Lo integrador se basa en considerar el proceso de formación profesional, como sistema total, donde se asume la relación entre competencias, desempeño e idoneidad profesional en el transito del estudiante por cada una de las materias y niveles establecidos en el currículum de la carrera. Se considera que el currículum es un sistema integral, que manifiesta relaciones de subordinación y coordinación entre sus niveles organizativos. (Tejeda, 2012) 

La base conceptual de esta perspectiva formativa se centra en fundamentos filosóficos, pedagógicos - didácticos, sicológicos, sociológicos y epistemológicos asociados al enfoque de formación basado en competencias en la Educación Superior, que permiten orientar la concepción, implementación, evaluación y perfeccionamiento del currículum, en función de las necesidades sociales y profesionales de la Ingeniería en Sistemas. 

Los fundamentos de esta perspectiva integradora en la formación basada en competencias, se sustentan en los postulados de la Teoría Histórico-Cultural, abordada y desarrollada por L. S. Vigotsky y sus seguidores. 

La formación basada en competencias, se considera como alternativa educativa, que se constituye en un proceso favorecedor del desarrollo humano personal y profesional del estudiante en formación de la carrera de Ingeniería en Sistemas, al atender de forma sistémica las potencialidades intelectuales y cognitivas, con el nivel de motivación y afectividad que se logra en la carrera por todos los gestores educativos. Es importante precisar que las competencias que deben ser formadas del profesional y las diversas áreas y asignaturas, favorecen a su configuración, considerando que: 

• Las competencias se identifican en el perfil de egreso de la carrera y se correlacionan con los sistemas de conocimientos a tratar en cada una de las unidades didácticas de las asignaturas. 

• Se debe ir articulando las competencias en su nivel jerárquico a través de la sistematicidad en el tratamiento curricular. 

• Al estructuran las competencias profesionales se establecen los criterios de desempeño a través de los cuales este profesional expresa sus competencias y sus niveles de desarrollo. 

Los criterios de desempeño: están referidos al sistema de elementos que se establecen como referentes para prever los resultados esperados en función de la complejidad de la competencia profesional (Tejeda 2012). Expresan las características más relevantes y trascendentes relacionadas con las actividades a desarrollarse, en aras de los resultados requeridos, así como a los medios para alcanzarlos. 

En este contexto de análisis los criterios de desempeño, se constituyen en una expresión totalizadora alrededor de los cuales se manifiestan las evidencias, que se erigen como eje básico para concebir y evaluar a los estudiantes de la carrera. 

Los logros de aprendizajes se construyen de una asociación y derivación de los criterios de desempeño, pero con el sentido formativo, para ser indagados y valorados a través del desempeño de los estudiantes, en su actividad presencial y autónoma, durante el desarrollo del contenido de las unidades temáticas a desarrollar por cada asignatura. (Tejeda 2012) 

La competencia profesional, al formarse, se constituye en una cualidad que se expresa en cada estudiante de forma personal, la que tiene como componentes esenciales, la integración del saber, saber hacer y saber ser, los que deben ser movilizados en un desempeño, que esté acorde a las exigencias de cada contexto y a los recursos personales que cada estudiante posee. Los saberes se denotan en: El saber: Se refiere a los conocimientos diversos, expresados a través de conceptos, definiciones, teorías, leyes, principios, datos, informaciones, hechos, fenómenos o procesos que son aprendidos durante la vida como resultado de la cultura general y profesional que caracteriza al estudiante. Saber hacer: Se refiere a las habilidades, hábitos, destrezas y capacidades que dan la posibilidad al sujeto de poseer y activar procedimientos con carácter transferible expresados en estrategias, métodos – técnicas o formas de realización de actividades concretas en el contexto de actuación profesional. Saber ser: Caracterizado por los valores que han sido interiorizados y subjetivados por el sujeto que lo distingue de manera trascendente en su actuación, dando un sello y una significación personal al desempeño que se expresa en equilibrio con los principios, convicciones y actitudes en función de las normas ético - morales y profesionales del contexto histórico y social. Saber estar: Vinculado con el componente conductual del sujeto congruente con los recursos personológicos que posee, el cual integra aquellos procesos psicológicos que estimulan, sostienen y orientan al desempeño, entre los que se puede citar las motivaciones intrínsecas hacia la actividad profesional en aras del mejoramiento de la calidad de su desempeño, de los resultados de la actividad, la autovaloración y regulación para garantizar la pertinencia con respecto a la idoneidad profesional. En cada competencia, se expresa una interacción de conocimientos, habilidades, hábitos, valores, actitudes, motivos, intereses e ideales de relevancia individual y social que pasan por su naturaleza procesal, gradual y progresiva de construcción y reconstrucción como parte de la actividad académica, de vinculación, investigativa y de extensión sistemática que se genera en cada estudiante. Cada uno de los saberes necesita y expresa un tipo y nivel de aprendizaje, pero en la competencia se debe generar y propiciar la interacción interdisciplinaria de los mismos. 

LA FORMACIÓN CON ENFOQUE POR COMPETENCIAS EN LA FACULTAD DE CIENCIAS INFORMÁTICAS DE LA UNIVERSIDAD LAICA ELOY ALFARO DE MANABÍ

PONENCIA MANTA             Ing. Johnny Larrea Plúa                  jhonnylarrea@hotmail.com
 
INTRODUCCION
La sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos, se desarrolla en un escenario caracterizado por: globalización, mega tendencias mundiales, acelerados cambios tecnológicos e informáticos, nuevos espacios de desarrollo laboral, escenarios de riesgos y oportunidades, desarrollo científico - tecnológico - social, entre otros; lo cual exige modificar las estrategias que permitan encontrar el equilibrio entre los acelerados avances económico, técnico y tecnológico, y el desarrollo humano sostenible. Las instituciones educativas se preparan para responder con dinamismo, rapidez, excelencia y efectividad a estas demandas, que constituyen verdaderos retos para la educación superior y exige a sus actores asumir responsabilidades orientadas a lograr una formación de “calidad” y a lo largo de toda la vida, es decir una educación que “capacite” al ser humano para aprovechar al máximo las oportunidades que le ofrece la sociedad en donde va a desarrollar su vida y ejercicio profesional. El Sistema Nacional de Educación Superior del Ecuador, tiene como objetivo principal producir y difundir conocimientos para de esta manera alcanzar el desarrollo humano que nos permita tener una sociedad más justa, responsable y solidaria, en conjunto con las comunidades internacionales, los organismos del Estado, los sectores productivos del país y la sociedad ecuatoriana en general, a través de investigación científica que nos permita la introducción de innovación tecnológica; la formación integral profesional y académica de estudiantes, docentes e investigadores, así como la participación de ellos en proyectos y desarrollo de propuestas que den solución a los problemas que afronta el país y la humanidad en general. El logro de los objetivos de la educación superior del Ecuador, se lograrán si se considera la implementación de mecanismos que le permitan superar sus deficiencias y obstáculos con la finalidad de proporcionar una formación humana integral a las nuevas generaciones y, así constituirse en un factor decisivo para el logro de la igualdad social y obtención de altos niveles de competitividad, tal como lo requiere la economía nacional del Ecuador en el marco de la globalización creciente. En el campo educativo, existen diversas formulaciones y expresiones en torno a la formación por competencias, entre las que se destacan: Formación por competencias, planes de estudio basados en competencias y propuestas educativas por competencias. De esta manera, la perspectiva centrada en las competencias se presenta como una opción alternativa en la educación, con la finalidad de realizar mejores procesos de formación académica. La formación basada en competencias, según Tejeda R.(2012) se considera como alternativa educativa, que se constituye en un proceso favorecedor del desarrollo humano personal y profesional, al atender de forma sistémica las potencialidades intelectuales y cognitivas, con el nivel de motivación y afectividad que se logra por todos los gestores educativos. La Facultad de Ciencias Informáticas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam), como parte del proceso de evaluación y acreditación (2012) incorporó un plan de mejoras para realizar una transformación curricular con enfoque por competencias que esté acorde con la realidad actual de la región y del país, sin olvidar el contexto a nivel e internacional. Está transformación se enmarca dentro del Plan de Desarrollo Institucional de la Universidad, el Plan Nacional de Desarrollo que lleva adelante el actual gobierno y a la nueva misión y visión de la Facultad. 

OBJETIVO 
Analizar la importancia del enfoque por competencias en el proceso formativo de la facultad de Ciencias Informáticas de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. 

DESARROLLO
La educación siempre ha sido considerada como el motor fundamental para lograr el desarrollo de los pueblos, esta permite a los seres humanos fomentar sus valores y cualidades, ayudándolo a formar su personalidad y convertirlo en una persona capaces de satisfacer sus necesidades personales, servir a su familia, a la sociedad y al Estado. 

Ecuador en noviembre del 2005, fue sede del Primer Encuentro Internacional de Formación por Competencias, encuentro que fue la base para que varias universidades del país inicien el trabajo bajo el modelo Tuning. 

El presidente del entonces CONESUP, manifestó:”El régimen académico está sustentado en una formación por competencias”, que las universidades ecuatorianas han coincidido y considerado oportuno adaptar las experiencias del Proyecto Tuning a nuestra realidad, que no interesa que el estudiante aprenda, sino que adquiera competencias, que adquiera habilidades, destrezas y sepa qué puede hacer en su vida profesional. 

Además agregó, que el conjunto dinámico de atributos que califican a una persona como “competente”, son las competencias científico-técnicas, competencias psicológicas, competencias de gestión y competencias éticas, las cuales, en su fase de desarrollo, se las tipifica bajo el nombre genérico de competencias académicas; y cuando se requieren o evalúan en el mundo del trabajo se les conoce como competencias laborales o competencias profesionales.

Competencia profesional, es una cualidad humana que se configura como síntesis dialéctica en la integración funcional del saber (conocimientos diversos), saber hacer (habilidades, hábitos, destrezas y capacidades) y saber ser (valores y actitudes) que son movilizados en un desempeño idóneo a partir de los recursos personológicos del sujeto, que le permiten saber estar en un ambiente socio profesional y humano acorde con las características y exigencias de las situaciones profesionales que enfrenta relativas a la profesión. (Tejeda R ,y Sánchez P, 2012)

Sergio Tobón(2007), define la competencia como: “procesos complejos de desempeño con idoneidad en un determinado contexto con responsabilidad”.

La formación basada en competencias, se considera como alternativa educativa, que se constituye en un proceso favorecedor del desarrollo humano personal y profesional, al atender de forma sistémica las potencialidades intelectuales y cognitivas, con el nivel de motivación y afectividad que se logra por todos los gestores educativos. 

Por su naturaleza y por la forma en que se adquieren o desarrollan, las competencias se clasifican en académicas, laborales y profesionales. Las académicas son las que promueven el desarrollo de las capacidades humanas de resolver problemas, valorar riesgos, tomar decisiones, trabajar en equipo, asumir el liderazgo, relacionarse con los demás, comunicarse, utilizar una computadora y entender otras culturas. En otras palabras, aprender a aprender, aprender a estudiar y aprender a investigar; y con una visión prospectiva, hay que aplicar los sietes saberes para la educación del futuro propuesto por Morín E. (1999). 

Tobón (2007) plantea diversas perspectivas de enfoques para abordar las competencias: el conductual, el funcionalista, el constructivista y el complejo. El conductual asume las competencias como comportamientos claves de las personas para la competitividad de las organizaciones. El funcionalista, asume las competencias como conjuntos de atributos que deben tener las personas para cumplir con los propósitos de los procesos laborales – profesionales. El constructivista, asume las competencias como habilidades, conocimientos y destrezas para resolver dificultades en los procesos laborales-profesionales desde el marco organizacional. Por último el complejo que asume las competencias como procesos complejos de desempeño ante actividades y problemas con idoneidad y ética, buscando la realización personal, la calidad de vida y el desarrollo social y económico sostenible y en equilibrio con el ambiente. 

El enfoque por competencias que en los últimos años, las universidades ecuatorianas han asumido y tratado de adaptar de acuerdo a su entorno, ha estado caracterizado por donde se ha podido palpar un descuido en la formación de la parte humana, pues las universidades en general se han preocupado principalmente por construir el conocimiento científico y por desarrollar las habilidades y destrezas relacionadas con el campo profesional; pero ha descuidado la parte más formativa del hombre: la construcción de sus valores éticos, morales y sociales. Por lo tanto para que dichos valores se manifiesten, sobre todo en el ejercicio de sus profesiones, es necesario que estos sean cimentados en todos los niveles de educación sobre todo en el superior. 

En el Ecuador se observa el interés por reorganizar el sistema educativo orientado a formar en todas sus dimensiones al ser humano, proporcionándole las herramientas básicas que posibiliten su inserción profesional y movilidad social. 

La constitución (2008), la nueva ley orgánica de educación superior (LOES, 2010) y el reglamento de régimen académico de educación superior vigente ( 2009), exigen que la formación del profesional sea orientado al desarrollo de competencias, que adquiera destrezas y competencias profesionales; que potencie su creatividad y reflexión crítica, y adquiera autonomía en el aprendizaje y capacidad para continuarlo, sin dejar de lado el proceso de evaluación. 

De esta manera, el sistema educativo ecuatoriano se encuentra enfrentando el reto de la educación por competencias, a fin de formar el nuevo tipo de ciudadano, académico y profesional que requiere el país. Lo importante es que en cada una de las instituciones de educación superior se analicen las diferentes metodologías que se proponen y desarrollen una que se adapte adaptada a la realidad, no sólo del país, sino, de la suya propia. Estas instituciones deben lograr un acuerdo en las competencias de salida de los profesionales que el país requiere y que constan en la Constitución, la LOES y el Plan del Buen Vivir. 

La universidad laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam), ha asumido el enfoque curricular por competencias inspirado en lo que establece la Constitución, el Reglamento de Régimen Académico, la LOES y el estatuto de la Uleam (2011) vigente de la universidad. Este enfoque que persigue una formación integral del ser humano, profesionales con valores éticos, comprometidos y respetuosos de la naturaleza, y, sobre todo orientados hacia la búsqueda libre y creativa del conocimiento. 

La Uleam, desde el curso lectivo 2007-2008 puso en vigencia el diseño curricular con enfoque en competencias, complementado con el sistema de créditos. A esta propuesta inicialmente se acogieron el 50% de las carreras y paulatinamente se han ido incorporando las demás. 

Una decisión importante que garantiza un mejoramiento académico que permitirá logros más efectivos y pertinentes en la formación profesional de los estudiantes de esta universidad. 

El entorno social, el estado, la constitución y las nuevas leyes de educación, demandan que las instituciones de educación superior, atiendan las necesidades cada vez más crecientes del país. Ante esta exigencia la facultad de Ciencias Informáticas (FACCI), aprovechando una diversidad de potencialidades entre las que podemos mencionar: una planificación meso curricular con enfoque integral humanista, un claustro de docentes con amplia experiencia profesional y gran predisposición al cambio y con una infraestructura física, tecnológica y académica, a partir del año 2011 bajo la modalidad semestral por niveles, competencias y créditos, asume este nuevo reto en la formación profesional buscando una armonía entre el tratamiento de lo académico, lo científico y lo tecnológico. 

La formación profesional que ha asumido la FACCI, es de carácter integrador, teniendo como base el enfoque de competencia profesional, desde una perspectiva de desarrollo humano con significación profesional. 

Lo integrador se basa en considerar el proceso de formación profesional, como sistema total, donde se asume la relación entre competencias, desempeño e idoneidad profesional en el transito del estudiante por cada una de las materias y niveles establecidos en el currículum de la carrera. 

La base conceptual de esta perspectiva formativa se centra en fundamentos filosóficos, sociológicos, pedagógicos - didácticos, sicológicos, y epistemológicos asociados al enfoque de formación basado en competencias en la educación superior, que permiten orientar la concepción, implementación, evaluación y perfeccionamiento del currículum, en función de las necesidades sociales y profesionales. 

Esto presupone que los docentes de la FACCI, deben asumir una didáctica desarrolladora, donde se logre ampliar la zona de desarrollo próximo de cada estudiante, mediante el empleo de métodos y estrategias que logren un espacio interactivo del aprendizaje, donde cada actividad académica, investigativa, de vinculación o extensión tenga un sentido y significado personal y profesional. 

Los fundamentos de esta perspectiva integradora en la formación basada en competencias, se sustentan en los postulados de la Teoría Histórico-Cultural, abordada y desarrollada por L. S. Vigotsky y sus seguidores, lo que contempla a partir de un análisis de este investigador los aspectos siguientes: 
• Considerar al estudiante de la FACCI, desde la visión holística de su personalidad en pleno desarrollo, a partir de sus potencialidades individuales. • Articular el papel activo, reflexivo y valorativo del estudiante en su formación personal, desde una postura consciente de autoconocimiento para generar una actitud de auto transformación y mejoramiento personal en el tránsito por los niveles meso y micro del currículum. • Atiender no solo el resultado alcanzado en el aprendizaje asociado a las competencias profesionales, sino el proceso que conduce y sigue cada estudiante para lograrlo. • Integrar la actividad y la comunicación, en las relaciones interpersonales entre estudiante – profesor – grupo, al trabajar en las diversas actividades docentes, investigativas, de vinculación y extensión. • Exigir la consideración dialéctica entre el proceso de enseñanza y aprendizaje, en una implicación personal de cada estudiante, de forma incluyente, abierta, franca, con respeto y responsabilidad ética en su actuación con niveles de ayuda diversos. • Armonizar las potencialidades de la diversidad de contextos educacionales en su relación con los laborales - profesionales y sociales. • Asume el carácter transformador del proceso formativo al potenciar una actitud creativa e innovadora del estudiante de la carrera, donde se logre favorecer la interiorización de los saberes asociados a las competencias profesionales, que lo ponga en condiciones de desarrollarse personalmente y mejorar a su vez el contexto, evidenciando logros de aprendizajes. • Lograr en cada actividad de enseñanza, la relación entre lo cognitivo y afectivo al trabajar y generar situaciones de aprendizaje que sirvan de mediadoras en el desarrollo de las competencias profesionales en los estudiantes. • Toma las situaciones y problemas profesionales inherentes a los procesos básicos de la profesión como situaciones para favorecer el aprendizaje de las competencias específicas, básicas y transversales. • Comprende la necesidad y responsabilidad pedagógica del docente para dirigir la formación integral del estudiante, desde una perspectiva procesal, progresiva y sistemática, que tiene un carácter consciente y motivacional, en plena integración con la influencia que debe ejercerse, desde el ejemplo, preparación, idoneidad demostrada y ética profesional. 

La tipología de competencias que caracterizará al profesional de la FACCI, serán las propuestas de Tejeda R. y Sánchez P. (2012), se denominan: específicas, básicas y transversales, y a las que este autor se adscribe. 

Las competencias profesionales específicas: expresan la identidad de la actuación del profesional informático. Estas competencias distinguen a un profesional de otro y connotan su desempeño en los diversos contextos. Las competencias profesionales básicas: son inherentes a la actuación de los profesionales, tienen un carácter transferible y necesario en múltiples profesiones. Las competencias profesionales transversales, son aquellas que se articulan en la lógica de interacción del profesional en su actuación específica y básica. Se interconectan con los niveles de desempeño del profesional en los diversos contextos sociales y profesionales al interactuar con la lógica de los procesos básicos, funciones y actividades de la profesión. 

CONCLUSIONES
• La formación con enfoque por competencia implica una revisión de los propósitos de formación del currículo, la evaluación de la pertinencia del mismo, y el replanteamiento de sus contenidos. • La formación profesional con enfoque por competencia asumido por la Facci, responde a los postulados de la teoría histórico – cultural desarrollados por Lev Vigotsky. • La planificación meso curricular de la Facci con enfoque por competencias, exige una nueva actitud del docente y del estudiante frente a los problemas de conocimientos que estos enfrentan en determinadas situaciones de aprendizaje. • El docente, es promotor de la capacidad analítica y observadora del estudiante, para que éste se motive y comprometa éticamente en el abordaje de situaciones que activen y requieran sus capacidades cognitivas, afectivas y actitudinales.