CAPITULO 1
PRESUPUESTOS TEÓRICOS SOBRE LA FORMACIÓN DE COMPETENCIAS
1.1. La formación de profesionales basado en competencias en la carrera de Ingeniería en Sistemas.
1.2. Caracterización de la formación del profesional de Ingeniería en Sistemas desde una perspectiva de competencias.
1.3. La evaluación y acreditación de competencias profesionales de la carrera de Ingeniería en Sistemas.
Este capítulo recoge todos los presupuestos teóricos acerca de la formación de profesionales basado en competencias. Se dan definiciones de competencia, de formación basada en competencias de autores, organismos e instituciones nacionales e internacionales. Luego se enfatiza en la formación del profesional del ingeniero en sistemas desde una perspectiva de competencias, para finalizar destacando la evaluación y acreditación de las competencias profesionales del ingeniero en sistemas.
1.1. La formación de profesionales basado en competencias en la carrera de Ingeniería en Sistemas.
La educación ha cumplido siempre, a lo largo de la historia, la función de preparar a las personas para el ejercicio de roles adultos, particularmente para su desempeño en el mercado laboral. Incluso, se sostiene hoy con frecuencia que la globalización ha acentuado perversamente ese cometido imprimiendo a la educación un sentido empresarial, utilitario, de mero adiestramiento de la fuerza laboral [1].
La educación tiene la misión de permitir a todos sin excepción hacer fructificar todos sus talentos y todas sus capacidades de creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse de sí mismo y realizar su proyecto personal [2].
A nivel mundial, la preocupación por el rol que tiene la educación en el desarrollo y construcción del futuro, es planteada por las Naciones participantes durante la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, realizada entre el 5 y 9 de octubre de 1998 en la Sede de la UNESCO en París, donde se aprueba la Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción. Se estableció que en un contexto económico caracterizado por los cambios y la aparición de nuevos modelos de producción basados en el saber y sus aplicaciones, así como en el tratamiento de la información, deben reforzarse y renovarse los vínculos entre enseñanza superior, el mundo del trabajo y otros sectores de la sociedad, para lo cual trazó los siguientes lineamientos:
· Combinar estudio y trabajo.
· Intercambiar personal entre el mundo laboral y las instituciones de educación Superior.
· Revisar los planes de estudio para adaptarlos mejor a las prácticas profesionales.
· Crear y evaluar conjuntamente modalidades de aprendizaje, programas de transición, de evaluación y reconocimiento de los saberes previamente adquiridos por los estudiantes.
· Integrar la teoría y la formación en el trabajo.
El año 1996, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) sobre educación, a través de un informe señaló que la evolución del conocimiento y la transformación de las empresas estaban volviendo obsoleto el contenido que se transmitía en los centros académicos. A partir de esto, la Unión Europea comienza a adoptar medidas para la reforma de la estructura y organización de las enseñanzas universitarias, a través de la construcción del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
La construcción del EEES es un proceso que se inicia con la Declaración de La Soborna (en 1998) y se amplía con la Declaración de Bolonia (en 1999) [3] muestra los principales lineamientos que ministros europeos de educación impulsaron en los Estados miembros de la Unión Europea.
A consecuencia de esto, la Unión Europea comienza a revisar y actualizar sus procesos formativos en la educación superior. De esta manera, se inicia el año 2001 el proyecto Tuning.
El proyecto Tuning se desarrolla como iniciativa del Proceso de Bolonia de armonización del currículo como un modelo de implementación. Su aporte se valida en la convergencia de la creación de un Espacio Común Europeo de Educación Superior hacia el año 2010. Su misión consiste en entregar un marco de medidas oportunas, destinadas a concretar el mejoramiento de la calidad del profesional a través del conocimiento de sus competencias, desarrollando un sistema de normalización y acreditación de movilidad profesional.
Los objetivos del proyecto Tuning son tan diversos como integradores, prestando especial atención en la calidad de los programas de estudios, tanto comparables como compatibles, y distinguiendo la educación de modo estructural y de fondo, transparentando el nivel académico que promueve la confianza entre las instituciones.
El cuadro de trabajo general que engloba este proyecto se puede resumir en los siguientes puntos:
· El desarrollo económico y social en el momento actual.
· La revolución informática.
· La nueva concepción del perfil profesional.
· El centro del proceso de enseñanza - aprendizaje deja de ser el profesor y pasa a ser el estudiante.
· Uniformidad de carreras, programas de estudio y currículos entre universidades.
En América Latina el espacio de educación superior se puede entender como una declaración de intenciones, ya que en Europa ocurre luego de una larga historia de integración.
La diferencia fundamental en el proceso de integración que ocurre en Europa respecto a América Latina, reside en la relativa homogeneidad de los sistemas universitarios europeos que, en su mayoría, están constituidos por universidades públicas con un financiamiento fiscal adecuado a las necesidades de su desarrollo y con aportes considerables de la Unión Europea y los ministerios de educación para apoyar el proceso de integración universitaria [5].
Bajo la creación de latinoamericanos, surge en Europa el año 2004 el Proyecto Tuning AL, el cual llega a registrar un número similar de actividades de carreras y universidades que el Proyecto Tuning para el año 2005.
Representantes de 18 países participantes, agrupados en los Centros Nacionales Tuning aportan, tras resultado de encuestas, las características más importantes de los sistemas de educación superior de sus naciones:
· Crecimiento y diversificación notoria en el número de alumnos que acceden a la educación superior.
· Acelerado crecimiento de la enseñanza tanto pública como privada.
· Porcentaje de docentes a nivel de doctorado es bajo.
· Diferencia de organización de periodos académicos, criterios de admisión y procesos de graduación.
· Diferenciación de escala de calificaciones.
· Organismos oficiales de evaluación y acreditación no uniformes.
· Proliferación de la oferta de programas de educación superior con modalidades no presenciales.
· Internacionalización y vigencia de alianzas y redes globales.
· Tendencia a la organización de espacio de integración entre países.
· Escasa vinculación entre la investigación con las necesidades reales del entorno y escaso aporte del sector privado a la investigación.
De esta manera “las universidades latinoamericanas han visto en el proyecto Tuning un instrumento sencillo para construir juntos y afrontar el desafío del mejoramiento de la calidad de los procesos académicos de enseñanza aprendizaje en la educación superior, sin que esto signifique espacios autonómicos o lesionar el respeto a la diversidad de cada región o cultura académica” [6].
Las universidades latinoamericanas, siguiendo los lineamientos del proyecto Tuning, tratan de cumplir con el desafío, poniendo a consideración de la sociedad, procesos de enseñanza aprendizaje con una formación profesional pertinente y de calidad.
La palabra profesión proviene del latín professio-onis, que significa acción y efecto de profesar. Así entendido, se podría identificar a un profesional como quien profesa, quien ejerce un saber o una habilidad, como también, quien cree o confiesa públicamente una creencia. En el sentido actual, el concepto, no va más allá de la época preindustrial, siendo producto de la industrialización y de la división del trabajo. “En términos generales, se ha definido la profesión como una ocupación que monopoliza una serie de actividades particulares sobre la base de un gran acervo de conocimiento abstracto, que permite a quien lo desempeña una considerable libertad de acción y que tiene importantes consecuencias sociales” [7].
La UNESCO en 1989, definió a la formación profesional como: “Todas las formas y niveles del proceso educativo que incluyen además del conocimiento general, el estudio de las tecnologías y de las ciencias relacionadas, la adquisición de habilidades prácticas, de competencias, actitudes y comprensiones relacionadas con las ocupaciones en los diferentes sectores de la vida social”
La formación profesional se puede identificar como el proceso educativo que tiene lugar en las instituciones de educación superior, orientada a que los alumnos obtengan conocimientos, habilidades, actitudes, valores culturales y éticos, contenidos en un perfil profesional y que corresponda a los requerimientos para el ejercicio de una determinada profesión [7].
La formación profesional ya no se concibe como una etapa acotada y previa a la vida activa, sino como parte de un proceso permanente de formación a lo largo de la vida de las personas [8].
Pedro Horruitiner Silva, director de formación de profesionales del Ministerio de Educación Superior de Cuba, en su libro La universidad cubana: el modelo de formación, manifiesta que la formación no sólo es brindar conocimientos para el desempeño profesional, sino que hay que considerar otras dimensiones esenciales, que permitirán formar y preparar un profesional con un desempeño exitoso. Estas dimensiones son: la instructiva, la desarrolladora y la educativa, que tienen un nexo indisoluble, es decir que mantienen una estrecha unidad entre la educación y la instrucción, y, entre la vinculación del estudio con el trabajo.
¨La formación profesional es el proceso por el cual una persona debe llegar a una síntesis entre lo que puede hacer: capacidades y competencias, lo que quiere hacer: intereses y deseo, y lo que debe hacer: exigencias del trabajo acordes a las posibilidades actuales y reales del mundo del mercado laboral de su comunidad¨
El concepto de Competencias es planteado por diversos autores como un término de naturaleza polisémica y cambiante., La utilización de este término se inicia en los años sesenta con los estudios de Noam Chomsky y su cita acerca de la competencia Lingüística como una idealización de las capacidades innatas que posee un individuo para el aprendizaje del lenguaje.
Las primeras definiciones de Competencia relacionaban la capacidad de las personas en el desempeño de las actividades o funciones de su puesto de trabajo. Esto dio lugar al enfoque de Competencias centrado en la tarea. Luego, se prestó atención a los rasgos y características del profesional excelente, es decir aquel profesional que se diferenciaba de aquel que cumplía su tarea con el que destacaba en dicho logro.
Este dio lugar al enfoque de Competencias centrado en el perfil, donde se presta atención a la flexibilidad, capacidad de aprendizaje y superación.
“Finalmente se ha llegado a conceptualizar un enfoque de competencia de naturaleza holística y compleja, cuyas conceptualizaciones intentan recoger y abordar tanto los elementos de tarea, de excelencia profesional como de desarrollo y adaptación al entorno complejo y global en que se desarrolla la actividad profesional” [10].
Este enfoque combina los dos enfoques anteriormente descritos. Plantea tanto las tareas a un puesto de trabajo como los atributos personales que permiten un desarrollo eficiente de un ejercicio. También es llamado enfoque integrado y relacional, ya que considera combinaciones complejas de atributos como conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes y valores. Dependiendo de una determinada situación, la actuación inteligente permitirá implicar unos u otros atributos para la solución más idónea de una necesidad.
El concepto de competencia es diverso, según el ángulo del cual se mire o el énfasis que se le otorgue a uno u otro elemento, pero el más generalizado y aceptado es el de “saber hacer en un contexto” [11].
Por competencias se entiende el conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que se integran a las características personales como capacidades, rasgos, motivos, valores y experiencias personales. Otra forma de entender las competencias es movilizando el conjunto de saberes: el saber (disponer de un conjunto de conocimientos para realizar una tarea), el saber hacer (poseer habilidades para aplicar y utilizar los conocimientos), y el saber estar o saber ser (referido a las actitudes y valores).
Alicia de Alba define a la competencia como los conocimientos, destrezas y aptitudes necesarias para ejercer una profesión, que puede resolver los problemas de forma autónoma, flexible y que está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo. (Alicia de Alba), 1981).
La UNESCO la define en (1996) como: Una competencia es el conjunto de comportamientos socioafectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente un desempeño, una función, una actividad o una tarea.
La formación basada en competencias es una nueva orientación educativa que pretende dar respuesta a la sociedad del conocimiento. El concepto de competencia, tal y como se entiende en la educación, resulta de las nuevas teorías de cognición y básicamente significa SABERES DE EJECUCIÓN.
La UNESCO (1998) expresa en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior, que es necesario propiciar el aprendizaje permanente y la construcción de competencias adecuadas para contribuir al desarrollo cultural, social y económico de la sociedad.
Asimismo, ha señalado que las principales tareas de la educación superior han estado y seguirán ligadas a cuatro de sus funciones principales:
• Una generación con nuevos conocimientos (las funciones de la investigación)
• El entrenamiento de personas altamente calificadas (la función de la Educación)
• Proporcionar servicios a la sociedad (la función social)
• La función ética, que implica la crítica social.
La formación basada en competencias, lejos de ser una educación atomizada, de corte conductual y fragmentada, tiene ventajas que inciden significativamente en diferentes áreas del proceso educativo, abriendo perspectivas más dinámicas, integrales y críticas.
La formación basada en competencias se centra en la necesidad, estilos de aprendizaje y potencialidades individuales para que el alumno llegue a manejar con maestría las destrezas y habilidades señaladas desde el campo laboral.
En otras palabras, una competencia en la educación, es un conjunto de comportamientos sociales, afectivos y habilidades cognoscitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo adecuadamente una profesión.
Así las competencias se acercan a la idea de aprendizaje total, en la que se lleva a cabo un triple reconocimiento:
• Reconocer el valor de lo que se construye.
• Reconocer los procesos a través de los cuales se ha realizado tal construcción (metacognición).
• Reconocerse como la persona que ha construido.
La elaboración de competencias no puede realizarse de manera aislada, sino que tiene que hacerse a partir de una educación flexible y permanente, desde una teoría explícita de la cognición, dentro de un marco conceptual, en un contexto cultural, social, político y económico.
La formación basada en competencias se refiere, en primer lugar, a una experiencia práctica y a un comportamiento que necesariamente se enlaza a los conocimientos para lograr sus fines. Deja de existir la división entre teoría y práctica porque de esta manera la teoría depende de la práctica, implica la exigencia de analizar y resolver problemas y de encontrar alternativas frente a las situaciones que plantean dichos problemas, la capacidad de trabajar en equipos multidisciplinarios y la facultad de aprender a aprender y adaptarse.
Dentro de las teorías que intentan explicar los modos de aprendizaje, en la ingeniería destaca el socio constructivismo desarrollado por Lev Vygotsky.
El Socio constructivismo pone un gran énfasis en el rol activo del maestro mientras que las habilidades mentales de los estudiantes se desarrollan naturalmente a través de varias rutas de descubrimientos.
El socio constructivismo se basa en los principios Vygotskianos:
· El aprendizaje y el desarrollo es una actividad social y colaborativa que no puede ser enseñada a nadie. Depende del estudiante construir su propia comprensión en su propia mente.
· La Zona de Desarrollo Próximo puede ser usado para diseñar situaciones apropiadas durante las cuales el estudiante podrá ser provisto del apoyo apropiado para el aprendizaje óptimo.
· Cuando es provisto por las situaciones apropiadas, uno debe tomar en consideración que el aprendizaje debería tomar lugar en contextos significativos, preferiblemente el contexto en el cual el conocimiento va a ser aplicado.
Vygotsky, explica como las personas a través de la interacción social pueden obtener un desarrollo intelectual, la sociedad es un punto importante en el aprendizaje del ser humano ya que somos seres sociables y comunicativos durante nuestro desarrollo; describiendo el desarrollo como el modo de internalizar elementos culturales como el lenguaje, propio del ser humano que no pertenece a una sola persona sino a la comunidad o sociedad a la cual pertenecemos. Por lo tanto la cultura practicada por nuestra sociedad pasa a nosotros mediante el lenguaje.
La carrera de Ingeniería en Sistemas debe garantizar una formación en sus estudiantes que los prepare para asumir los retos dinámicos que está trazando la sociedad ecuatoriana y el mundo, a favor de lograr una inserción y adaptación en diversos contextos laborales, sociales y económicos, donde generen soluciones y alternativas eficientes, para el desarrollo del ser humano, con el uso los sistemas informáticos para realizar su trabajo.
Es imprescindible el fomento del aprendizaje de conocimientos, habilidades, capacidades, valores y cualidades, que deben ser integrados y movilizados en su desempeño, al cumplir con funciones y actividades relacionadas con los procesos básicos de la profesión.
Esto hace necesario que se asuma un proceso de formación integrador, teniendo como base el enfoque de competencia profesional, desde una perspectiva de desarrollo humano con significación profesional. Lo integrador se basa en considerar el proceso de formación profesional, como sistema total, donde se asume la relación entre competencias, desempeño e idoneidad profesional en el transito del estudiante por cada una de las materias y niveles establecidos en el currículum de la carrera. Se considera que el currículum es un sistema integral, que manifiesta relaciones de subordinación y coordinación entre sus niveles organizativos. (Tejeda, 2012)
La base conceptual de esta perspectiva formativa se centra en fundamentos filosóficos, pedagógicos - didácticos, sicológicos, sociológicos y epistemológicos asociados al enfoque de formación basado en competencias en la Educación Superior, que permiten orientar la concepción, implementación, evaluación y perfeccionamiento del currículum, en función de las necesidades sociales y profesionales de la Ingeniería en Sistemas.
Los fundamentos de esta perspectiva integradora en la formación basada en competencias, se sustentan en los postulados de la Teoría Histórico-Cultural, abordada y desarrollada por L. S. Vigotsky y sus seguidores.
La formación basada en competencias, se considera como alternativa educativa, que se constituye en un proceso favorecedor del desarrollo humano personal y profesional del estudiante en formación de la carrera de Ingeniería en Sistemas, al atender de forma sistémica las potencialidades intelectuales y cognitivas, con el nivel de motivación y afectividad que se logra en la carrera por todos los gestores educativos. Es importante precisar que las competencias que deben ser formadas del profesional y las diversas áreas y asignaturas, favorecen a su configuración, considerando que:
• Las competencias se identifican en el perfil de egreso de la carrera y se correlacionan con los sistemas de conocimientos a tratar en cada una de las unidades didácticas de las asignaturas.
• Se debe ir articulando las competencias en su nivel jerárquico a través de la sistematicidad en el tratamiento curricular.
• Al estructuran las competencias profesionales se establecen los criterios de desempeño a través de los cuales este profesional expresa sus competencias y sus niveles de desarrollo.
Los criterios de desempeño: están referidos al sistema de elementos que se establecen como referentes para prever los resultados esperados en función de la complejidad de la competencia profesional (Tejeda 2012). Expresan las características más relevantes y trascendentes relacionadas con las actividades a desarrollarse, en aras de los resultados requeridos, así como a los medios para alcanzarlos.
En este contexto de análisis los criterios de desempeño, se constituyen en una expresión totalizadora alrededor de los cuales se manifiestan las evidencias, que se erigen como eje básico para concebir y evaluar a los estudiantes de la carrera.
Los logros de aprendizajes se construyen de una asociación y derivación de los criterios de desempeño, pero con el sentido formativo, para ser indagados y valorados a través del desempeño de los estudiantes, en su actividad presencial y autónoma, durante el desarrollo del contenido de las unidades temáticas a desarrollar por cada asignatura. (Tejeda 2012)
La competencia profesional, al formarse, se constituye en una cualidad que se expresa en cada estudiante de forma personal, la que tiene como componentes esenciales, la integración del saber, saber hacer y saber ser, los que deben ser movilizados en un desempeño, que esté acorde a las exigencias de cada contexto y a los recursos personales que cada estudiante posee. Los saberes se denotan en: El saber: Se refiere a los conocimientos diversos, expresados a través de conceptos, definiciones, teorías, leyes, principios, datos, informaciones, hechos, fenómenos o procesos que son aprendidos durante la vida como resultado de la cultura general y profesional que caracteriza al estudiante. Saber hacer: Se refiere a las habilidades, hábitos, destrezas y capacidades que dan la posibilidad al sujeto de poseer y activar procedimientos con carácter transferible expresados en estrategias, métodos – técnicas o formas de realización de actividades concretas en el contexto de actuación profesional. Saber ser: Caracterizado por los valores que han sido interiorizados y subjetivados por el sujeto que lo distingue de manera trascendente en su actuación, dando un sello y una significación personal al desempeño que se expresa en equilibrio con los principios, convicciones y actitudes en función de las normas ético - morales y profesionales del contexto histórico y social. Saber estar: Vinculado con el componente conductual del sujeto congruente con los recursos personológicos que posee, el cual integra aquellos procesos psicológicos que estimulan, sostienen y orientan al desempeño, entre los que se puede citar las motivaciones intrínsecas hacia la actividad profesional en aras del mejoramiento de la calidad de su desempeño, de los resultados de la actividad, la autovaloración y regulación para garantizar la pertinencia con respecto a la idoneidad profesional. En cada competencia, se expresa una interacción de conocimientos, habilidades, hábitos, valores, actitudes, motivos, intereses e ideales de relevancia individual y social que pasan por su naturaleza procesal, gradual y progresiva de construcción y reconstrucción como parte de la actividad académica, de vinculación, investigativa y de extensión sistemática que se genera en cada estudiante. Cada uno de los saberes necesita y expresa un tipo y nivel de aprendizaje, pero en la competencia se debe generar y propiciar la interacción interdisciplinaria de los mismos.